El Gobierno plantea que los grandes centros de datos cubran al menos el 80% de su consumo eléctrico, hora a hora, con nueva generación renovable, dentro de una regulación que también incorpora requisitos de eficiencia hídrica, resiliencia y soberanía digital.
España quiere establecer nuevas reglas para ordenar el rápido crecimiento de los centros de datos, unas infraestructuras que se han convertido en una pieza fundamental para el desarrollo de la inteligencia artificial, los servicios en la nube y la economía digital. El Gobierno ha sometido a audiencia pública un proyecto de Real Decreto destinado a fijar requisitos específicos de sostenibilidad energética y medioambiental, así como condiciones relacionadas con la resiliencia de las instalaciones y la soberanía digital. La consulta permanecerá abierta hasta el 4 de septiembre de 2026.
La iniciativa aparece en un momento de fuerte expansión de la infraestructura digital. El entrenamiento y funcionamiento de modelos avanzados de inteligencia artificial necesitan enormes capacidades de computación, lo que está impulsando la construcción de instalaciones capaces de albergar miles de servidores. Esta evolución supone nuevas oportunidades de inversión tecnológica para España, pero también introduce desafíos relacionados con la disponibilidad de electricidad, las redes de transporte y distribución y el consumo de recursos como el agua.
El 80% del consumo tendría que estar respaldado por nuevas renovables
Uno de los elementos centrales de la propuesta es la exigencia energética. Los centros de datos afectados deberán respaldar con nueva generación renovable, en cada hora de funcionamiento, al menos el 80% de su consumo eléctrico. La medida pretende evitar que el crecimiento de estas infraestructuras digitales absorba simplemente una parte de la generación limpia que ya existe y compita con otros sectores que también están avanzando hacia la electrificación.
La correlación horaria es especialmente importante. No se trataría únicamente de demostrar al final del año que se ha adquirido una cantidad de electricidad renovable equivalente al consumo total de la instalación. La propuesta busca acreditar que la energía renovable asociada al centro de datos se produzca en las mismas horas en las que este consume electricidad. Además, el proyecto introduce un criterio de adicionalidad para favorecer que el incremento de la demanda venga acompañado por nueva capacidad de generación renovable.
La inteligencia artificial dispara las necesidades de infraestructura
El crecimiento de la inteligencia artificial está aumentando la importancia estratégica de los centros de datos. Estos complejos alojan servidores, sistemas de almacenamiento, redes de alta velocidad y aceleradores especializados necesarios para ejecutar servicios digitales y modelos de IA. Cuanto mayor es la capacidad computacional requerida, mayor puede ser también la demanda de electricidad necesaria tanto para alimentar los equipos como para mantener los sistemas de refrigeración.
España parte de una posición atractiva para recibir este tipo de inversiones debido, entre otros factores, al desarrollo de su capacidad renovable y a su infraestructura eléctrica y digital. Sin embargo, el Ejecutivo considera necesario acompasar la llegada de nuevas instalaciones con la planificación energética para evitar que el crecimiento de la demanda genere costes adicionales o tensiones innecesarias sobre las redes.
Según la información difundida por el Gobierno, desde la aprobación del Real Decreto-ley 8/2023 el gestor de la red de transporte ha concedido más de 6 GW de capacidad de acceso para centros de datos, mientras que las redes de distribución han concedido aproximadamente otros 6 GW desde 2020. Estas cifras muestran la magnitud del interés existente alrededor de estas instalaciones y explican parte de la necesidad de establecer criterios específicos para ordenar su expansión.
Agua y eficiencia también entran en la nueva regulación
La electricidad no será el único elemento bajo vigilancia. El proyecto también plantea requisitos exigentes de eficiencia energética e hídrica para determinados centros de datos. Las instalaciones con una potencia de acceso igual o superior a 1 MW deberán cumplir parámetros relacionados con indicadores utilizados internacionalmente para medir la eficiencia en el uso de energía y agua.
Hasta la aplicación del futuro sistema europeo de etiquetado, prevista para agosto de 2027, la propuesta española establece valores máximos para indicadores como el PUE, relacionado con la eficiencia energética, y el WUE, utilizado para evaluar la utilización del agua. Con ello, el Gobierno pretende incentivar instalaciones tecnológicamente eficientes y reducir el impacto ambiental derivado de la creciente demanda de capacidad computacional.
La cuestión del agua adquiere especial importancia porque algunos sistemas de refrigeración utilizados en grandes centros de datos pueden necesitar cantidades significativas de este recurso. El desafío consiste en ampliar la infraestructura digital necesaria para la inteligencia artificial sin comprometer objetivos ambientales ni incrementar innecesariamente la presión sobre recursos disponibles en determinadas regiones.
España quiere combinar inversión tecnológica y sostenibilidad
La regulación plantea un equilibrio complejo. Por una parte, España quiere aprovechar la expansión mundial de la inteligencia artificial para atraer inversiones, infraestructura tecnológica y actividad económica. Por otra, el crecimiento acelerado de los centros de datos puede generar nuevas necesidades de generación eléctrica y ampliación de las redes.
La estrategia del Ejecutivo busca que las nuevas inversiones contribuyan también a ampliar la capacidad renovable. De esta forma, el desarrollo tecnológico podría actuar como incentivo para nuevos proyectos solares, eólicos y otras fuentes limpias, en lugar de convertirse únicamente en una fuente adicional de demanda sobre el sistema existente.
El Gobierno también advierte de que un incremento considerable de la demanda eléctrica podría tener consecuencias sobre el funcionamiento del mercado si no viene acompañado por suficiente nueva generación. Por ello, vincular los centros de datos con nuevas instalaciones renovables pretende reducir el riesgo de que esta expansión termine incrementando la necesidad de recurrir a tecnologías fósiles en determinadas horas.
La soberanía digital se suma a las exigencias energéticas
El proyecto no se limita a cuestiones ambientales. También introduce requisitos relacionados con la soberanía digital europea. Los operadores afectados deberán estar establecidos dentro de la Unión Europea y tendrán que garantizar determinadas condiciones sobre el tratamiento y almacenamiento de información.
Las condiciones serán especialmente relevantes cuando los centros de datos alberguen sistemas de información del sector público sujetos al Esquema Nacional de Seguridad. En estos casos, determinados datos, metadatos, registros, réplicas y copias de seguridad deberán permanecer dentro del territorio de la Unión Europea, reforzando el control sobre infraestructuras consideradas estratégicas.
De esta manera, España intenta abordar simultáneamente tres de los grandes desafíos derivados del crecimiento de la inteligencia artificial: disponer de suficiente capacidad computacional, garantizar que esa infraestructura sea sostenible y mantener un mayor control europeo sobre los datos y sistemas digitales estratégicos.
Una regulación que todavía está en fase de propuesta
Las nuevas condiciones todavía no constituyen una regulación definitiva. El proyecto de Real Decreto se encuentra en audiencia e información pública hasta el 4 de septiembre de 2026, por lo que puede recibir observaciones y experimentar modificaciones antes de su eventual aprobación.
La evolución de este proceso será especialmente relevante para empresas tecnológicas, operadores de centros de datos, compañías eléctricas y comunidades autónomas interesadas en atraer nuevas inversiones. La cuestión central será encontrar un equilibrio entre unas condiciones ambientales exigentes y la capacidad de España para seguir siendo competitiva como destino de grandes proyectos tecnológicos.
Si finalmente se aprueba en términos similares a los planteados actualmente, el nuevo marco puede marcar una etapa distinta para la infraestructura digital española: el crecimiento de los centros de datos vinculados a la inteligencia artificial tendrá que avanzar de manera mucho más coordinada con la generación renovable, la eficiencia en el uso del agua y los objetivos europeos de soberanía tecnológica.
Fuentes: Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico — información oficial sobre la propuesta · Review Energy — requisitos energéticos y detalles del proyecto · Xataka — impacto de las nuevas reglas sobre centros de datos. (Ministério da Transição Ecológica)