Tal como señala el doctor Yuri Silva Portela, especialista de posgrado en geriatría y fundador del proyecto social Humaniza Sertão, uno de los debates más importantes de la actualidad no está relacionado únicamente con el aumento de la esperanza de vida, sino también con la manera en que la sociedad se está preparando para afrontar esta transformación. Sobre todo si consideramos que vivir más tiempo es un logro colectivo, pero garantizar calidad de vida durante ese período sigue siendo un desafío que involucra a distintos sectores de la sociedad.
En las últimas décadas, el envejecimiento de la población dejó de ser una proyección para convertirse en una realidad. El número de personas mayores crece a un ritmo acelerado, mientras que temas como la autonomía, la inclusión social y el acceso a la salud adquieren cada vez más relevancia en los debates sobre el futuro. En este contexto, envejecer con dignidad se ha convertido en un objetivo tan importante como aumentar los años de vida.
Sin embargo, el concepto de dignidad durante el envejecimiento va mucho más allá de la ausencia de enfermedades. Involucra factores físicos, emocionales y sociales que influyen directamente en la forma en que cada persona vive esta etapa de la vida. ¿Le interesa saber más? Descúbralo a continuación.
¿Por qué envejecer con dignidad es un debate cada vez más necesario?
El aumento de la longevidad ha traído nuevas oportunidades, pero también ha puesto de manifiesto desafíos que antes recibían menos atención. Si en el pasado la principal preocupación era ampliar la esperanza de vida, hoy la sociedad comienza a comprender que vivir más no significa necesariamente vivir mejor. Por esta razón, crece la necesidad de debatir cuáles son las condiciones fundamentales para que las personas mayores mantengan el bienestar y la calidad de vida a lo largo de los años.
El envejecimiento de la población ocurre en un contexto marcado por cambios familiares, sociales y económicos. Muchas personas llegan a la tercera edad deseando continuar activas, independientes y participativas. Según Yuri Silva Portela, comprender estas expectativas es esencial para construir entornos que valoren la autonomía y respeten las necesidades individuales de cada persona durante el envejecimiento.
¿Cómo influye la autonomía en la calidad de vida durante la tercera edad?
La autonomía es uno de los elementos más importantes cuando se habla de un envejecimiento digno. Tener la capacidad de tomar decisiones, participar en las actividades cotidianas y mantener cierto grado de independencia contribuye no solo al bienestar físico, sino también a la autoestima y a la salud emocional de las personas mayores.

Esto no significa que envejecer con dignidad dependa exclusivamente de la ausencia de limitaciones. Es decir, en muchos casos, incluso frente a desafíos relacionados con la salud, es posible preservar la participación activa de la persona mayor en las decisiones que involucran su rutina y sus cuidados. Yuri Silva Portela, especialista en geriatría, indica que respetar esta autonomía es una forma de reconocer la individualidad y la trayectoria de vida de cada persona.
¿Cuál es el papel de la inclusión social en este proceso?
Envejecer con dignidad también está relacionado con la manera en que las personas mayores son acogidas por la sociedad. La participación en actividades comunitarias, la convivencia familiar y el acceso a espacios de interacción ayudan a fortalecer vínculos y a combatir situaciones de aislamiento que pueden afectar negativamente la calidad de vida.
Al mismo tiempo, la inclusión social involucra cuestiones más amplias, como la accesibilidad, el acceso a la información y las oportunidades de participación ciudadana. Como destaca el doctor Yuri Silva Portela, promover un envejecimiento saludable exige mirar más allá de los aspectos clínicos y considerar también los factores sociales que influyen en el bienestar y en el sentido de pertenencia durante la tercera edad.
¿Por qué el acceso a la salud sigue siendo un factor decisivo?
Aunque la dignidad está relacionada con diversos aspectos de la vida, el acceso a la salud continúa siendo uno de los pilares más importantes de este proceso. Las consultas periódicas, los exámenes preventivos, el seguimiento adecuado y la orientación profesional contribuyen a identificar riesgos de manera temprana y a preservar la calidad de vida a lo largo del envejecimiento.
Sin embargo, no todas las personas mayores cuentan con las mismas condiciones para acceder a estos recursos. En comunidades vulnerables, los desafíos relacionados con la distancia, la infraestructura y la disponibilidad de servicios siguen formando parte de la realidad de muchas familias. Por ello, las iniciativas orientadas a ampliar el acceso a la atención continúan desempeñando un papel relevante en la promoción de la salud y de la ciudadanía.
¡El futuro de la longevidad depende de las decisiones que tomemos hoy!
A medida que la población envejece, se vuelve cada vez más importante comprender que la dignidad no se construye únicamente mediante tratamientos médicos o avances tecnológicos. También depende de la inclusión social, el respeto a la autonomía, el fortalecimiento de las redes de apoyo y el acceso a oportunidades que permitan una vida más activa y participativa.
En definitiva, tal como destaca Yuri Silva Portela, envejecer con dignidad significa garantizar que cada persona tenga las condiciones necesarias para vivir esta etapa de la vida con respeto, acompañamiento y calidad de vida. En una sociedad cada vez más longeva, el desafío no será solamente añadir años a la vida, sino asegurar que esos años sean vividos con propósito, bienestar y ciudadanía.
Autor: Diego Rodríguez Velázquez